Por Juan E. Fernández Romar
Luego de su muerte en París en 1984, la figura de Michel Foucault se ha dimensionado al punto de ser reconocido como el pensador occidental más influyente de las últimas décadas en el campo humanístico.
Pese a haber jugado el papel del "enfant terrible" que quiso destruir las ciencias del hombre, posibilitó un nuevo sendero para pensar la historia, escribirla y desplegarla en las controversias políticas actuales.
Fue el primer historiador "antihistoriográfico" que al escribir la historia puso en riesgo todos y cada uno de los canones del oficio. Atacó con vehemencia la lógica de las cárceles, de la psiquiatría, del psicoanálisis, y de paso embistió contra la historiografía liberal y el marxismo. Desde Nietzsche que no se veía tanta virulencia.
Libros-collages
La obra de Foucault se caracterizó por suspender la validez de las grandes certidumbres del pensamiento social y por invertir sus postulados para que así surgieran libremente las preguntas. Al morir como víctima pionera del sida el 25 de junio de 1984, generó el mismo efecto, mezcla de desafío y perplejidad que signó su trayectoria de investigador.
Desde entonces, una búsqueda "arqueológica" similar a la que el propio Foucault emprendió en viejos archivos, se ha desatado sobre su producción. Todos sus cursos, manuscritos y entrevistas han comenzado a ser compilados y ordenados, tratando de iluminar el proceso de intelección y elaboración de sus obras mayores como Vigilar y castigar o Historia de la sexualidad.
Ediciones de La Piqueta se ha revelado como la gran abanderada en lengua española del rescate de la obra inédita de Foucault, tematizando conferencias, entrevistas, y artículos dispersos, que nunca fueron pensados como libros por el autor. De esta forma, dieron a luz "libros-collages" como Microfísica del poder o Saber y verdad, que terminaron siendo tan consultados y citados a nivel académico como las otras obras legítimas.
Historia del pensamiento
Hermeneútica del sujeto, es una nueva compilación que reúne los resúmenes de un curso dictado por Foucault en el Colegio de Francia en 1982, en su cátedra de Historia de los sistemas de Pensamiento, y una larga entrevista, realizada cinco meses antes de su muerte por Reúne Fornet Bentancourt, Helmut Becker y Alfredo Gomez-Muller, tres sagaces intérpretes de su obra.
Dado que están fechadas, el lector puede saber que las ocho lecciones que compusieron el curso fueron pronunciadas entre el 6 de enero y el 10 de marzo de 1982. Pero lo que no queda claro es si el material transcripto son resúmenes-guías elaborados por el autor para orientarse en su exposición o si en cambio son resúmenes de las conferencias desgrabadas. Todo lector acostumbrado a la retórica "foucaultiana" no dejará de asombrarse ante la esquemática formulación de los planteos y la rigidez expositiva, hecho que contrasta con la fluidez erudita de la entrevista que cierra el libro.
De todas maneras, el material rescatado allí resulta muy valioso ya que configura una fórmula semielaborada de un vasto proyecto iniciado por Foucault en Historia de la sexualidad.
Los secretos de la ética griega
En los últimos años de su vida, Foucault quiso dar continuidad a la idea "nietzscheana" de redactar una genealogía de la moral. Es decir, una exploración histórica de las racionalidades que cimentan los valores morales imperantes en las sociedades contemporáneas.
Para profundizar en esta línea de investigación, Foucault se remontó a la Antigüedad griega y descubrió que: "...en la ética griega, la gente se preocupaba más de su conducta moral, de su ética y de la relación para con ellos mismos y para con los otros que de los problemas religiosos." Esta revisión lo llevó a preguntarse "si nuestro problema de hoy no es en cierto modo similar, dado que la mayoría de nosotros no creemos que la ética esté fundada en la religión ni deseamos
que un sistema legal intervenga en nuestra vida privada de carácter moral y personal.
Los recientes movimientos de liberación tienen dificultad para encontrar un principio sobre el cual fundar la elaboración de una nueva ética. Necesitan una ética pero únicamente encuentran una ética basada en un conocimiento pretendidamente científico de lo que es el yo, de lo que es el deseo, de lo que el inconsciente, etc. Estoy sorprendido por esta similaridad de problemas."
Lúcidas aclaraciones
Aunque estas lecciones abren un campo de investigación y recuperación de algunas ideas trazadas por Epicteto, Epicuro, Sócrates o Platón, lo más disfrutable del volumen es la entrevista donde Foucault revisa y amplía uno de sus tópicos predilectos: las relaciones entre sujeto y verdad.
En esta, Foucault se muestra próximo a Max Weber en algunos aspectos; insinúa un cierto interés en Habermas, pero termina criticando duramente su teoría de la comunicación; y toma buena distancia de los estudios de Sartre sobre el poder.
Paralelamente a ese ejercicio de auto-ubicación, los estudiosos de Foucault encontrarán dos elementos de gran valor para la comprensión del resto de su obra.
El primero es una ajustada clarificación de la teoría del poder y su relación con la libertad individual. Y la otra
es una precisa demarcación de los límites objetivos de la verdad, en tanto construcción histórica. En ambos enfoques se puede percibir un pensador más moderado y compatible con otras posturas; revelando una actitud menos provocativa que aquella con la que logró ser escuchado. Es que por entonces, la historia ya le había dado la razón.
Hermeneútica del sujeto de Michel Foucault, Ed. de la Piqueta, Madrid, 1994, 144 págs.
(Este comentario bibliográfico fue publicado originalmente en el Suplemento Cultural del diario El País No. 293)
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jueves, 6 de enero de 2011
ANTONIO ESCOHOTADO: LAS DEBILIDADES HUMANAS
Por Juan E. Fernández Romar
Teniendo en cuenta la histórica propensión del filósofo Antonio Escohotado (Madrid, 1941) por el estudio de las debilidades humanas, resulta coherente que llegase al armado de un libro con estas características y con este título; más si tenemos en cuenta el reconocimiento internacional que alcanzó con la Historia general de las drogas (1989) y con Rameras y esposas (1993), un original ensayo sobre el sexo, el deber, la voluptuosidad, y las responsabilidades asociadas a los géneros. Escohotado se encuentra actualmente en una situación de particular privilegio, siendo requerido continuamente por la prensa, las editoriales, y las universidades, dentro y fuera de su país. Estrellato que comparte con su colega y compatriota Fernando Savater, con quien suele coincidir en la mayoría de los tópicos e intereses, desplegando casi a dúo un humanismo comprensivo de la condición humana que ha sabido ganarse innumerables adeptos.
El éxito editorial de Escohotado no ha debilitado un ápice sus polémicos enfoques pero sí le ha dado una nueva liviandad de estilo, con un perfil más autoreferencial y literario que ensayístico. Parece estar cosechando con comodidad lo sembrado durante años, ilustrando cada tema con su acervo personal de anécdotas y citas y no con el producto de una rigurosa investigación. Por esas razones Retrato del Libertino resulta el más liviano y heterogéneo de los que ha escrito. Más si tenemos en cuenta que ha frecuentado con entusiasmo tópicos muy académicos como la filosofía griega presocrática De physis a polis (1975), o cuestiones epistemológicas como las que abordó en Realidad y substancia (1986), y en Filosofía y metodología de las ciencias sociales (1989).
Es difícil globalizar el contenido de este volumen aunque su título ironiza convenientemente e ilustra negativamente la totalidad. No se trata de una apología del libertinaje como parece sugerir, ni de un juicio moral de ciertos comportamientos que han sido históricamente censurados como podría suponer algún despistado que no supiese nada sobre su autor. En realidad, los siete trabajos que componen el volumen dan continuidad a las reflexiones que Escohotado ha desarrollado a lo largo de toda su obra sobre el respeto por el discernimiento adulto, las lamentables intromisiones del Estado en la intimidad de sus ciudadanos, y las posibilidades de goce que ofrece a diario la vida al despojarse de los rigorismos moralistas impuestos por las religiones o las filosofías represivas.
En el primero explora las bondades del amor carnal a partir de una serie de ideas despertadas por la lectura de My private life, un curioso libro editado a fines del siglo XIX en Amsterdam del cual sólo se realizaron seis copias. Se trata de un libro de una dimensión inusual (once tomos de cuatrocientas páginas cada uno), que se conserva en el Museo Británico, y que fue publicado por encargo de un misterioso millonario victoriano que registró minuciosamente sus relaciones con más de dos mil mujeres a lo largo de cuarenta años de vida sexual intensa.
El segundo artículo se titula "Apuntes sobre bioética" y versa sobre la salud, la alegría, y la tristeza, y presenta en forma camuflada una serie de humoradas muy inteligentes y sutiles. "Estamos en un tiempo donde sobran todo tipo de bravatas y artes marciales, un tiempo donde no parece haber mejor forma de combatir el miedo que trazar nítidas lindes entre valentía y temeridad. En vez de vencer al miedo, el temerario hace sabotaje al sentido común y al instinto de conservación, granjeándose una cantidad de dolor normalmente proporcional a su imprudencia."
En el tercero teje con sagacidad una buena urdimbre discursiva sobre el vicio de apostar apelando a las más diversas fuentes de información tal como lo hizo en varios libros sobre las drogas (El libro de los venenos (1990); Para una fenomenología de las drogas (1992); Aprendiendo de las drogas. Usos y abusos, prejuicios y desafíos (1992); Las drogas. De ayer a mañana (1994) , entre otros); siendo precisamente la ebriedad y sus vehículos materiales el tema del cuarto trabajo de esta selección.
Por último incorpora también un artículo muy breve sobre la eutanasia como derecho universal y dos entrevistas a dos ancianos por entonces muy saludables y más relacionados de lo que podía suponerse: Ernst Jünger y Albert Hofmann. En ambos casos se trataba de personalidad particularmente longevas y polémicas. Jünger ritmó con su vida y sus libros los acontecimientos más importantes del pueblo alemán a lo largo del siglo XX mientras que Hofmann, otro investigador adquirió notoriedad mundial en la década del cuarenta por sus investigaciones con sustancias psicoactivas y en particular su descubrimiento del LSD. Aunque se trata de artículos diferentes Escohotado se encarga de recordar una serie de acercamientos históricos entre uno y otro, deteniéndose en particular en un evento en que ambos ancianos compartieron diversos honores y en el que Hofmann presentó un trabajo sobre la influencia de las sustancias psicoactivas en la obra de Jünger mientras este último confesaba no saber como denominar a "esas magias de Albert".
Aunque la densidad conceptual varíe de un artículo a otro, en todos es posible encontrar permanentes observaciones mordaces, datos interesantes (como cuando recuerda el uso del AZT para combatir el cáncer durante los años 40 y 50, época en que se le atribuyó un origen viral) o definiciones dignas de ser memorizadas: "La salud es básicamente un ánimo -la alegría-, cuya presencia incrementa la capacidad de obrar."
RETRATO DEL LIBERTINO de Antonio Escohotado, Ed. Espasa, Argentina, 1998, 166 págs.
(Publicado originalmente el 5 de marzo de 1999 en el Suplemento Cultural del El País No. 487)
Teniendo en cuenta la histórica propensión del filósofo Antonio Escohotado (Madrid, 1941) por el estudio de las debilidades humanas, resulta coherente que llegase al armado de un libro con estas características y con este título; más si tenemos en cuenta el reconocimiento internacional que alcanzó con la Historia general de las drogas (1989) y con Rameras y esposas (1993), un original ensayo sobre el sexo, el deber, la voluptuosidad, y las responsabilidades asociadas a los géneros. Escohotado se encuentra actualmente en una situación de particular privilegio, siendo requerido continuamente por la prensa, las editoriales, y las universidades, dentro y fuera de su país. Estrellato que comparte con su colega y compatriota Fernando Savater, con quien suele coincidir en la mayoría de los tópicos e intereses, desplegando casi a dúo un humanismo comprensivo de la condición humana que ha sabido ganarse innumerables adeptos.
El éxito editorial de Escohotado no ha debilitado un ápice sus polémicos enfoques pero sí le ha dado una nueva liviandad de estilo, con un perfil más autoreferencial y literario que ensayístico. Parece estar cosechando con comodidad lo sembrado durante años, ilustrando cada tema con su acervo personal de anécdotas y citas y no con el producto de una rigurosa investigación. Por esas razones Retrato del Libertino resulta el más liviano y heterogéneo de los que ha escrito. Más si tenemos en cuenta que ha frecuentado con entusiasmo tópicos muy académicos como la filosofía griega presocrática De physis a polis (1975), o cuestiones epistemológicas como las que abordó en Realidad y substancia (1986), y en Filosofía y metodología de las ciencias sociales (1989).
Es difícil globalizar el contenido de este volumen aunque su título ironiza convenientemente e ilustra negativamente la totalidad. No se trata de una apología del libertinaje como parece sugerir, ni de un juicio moral de ciertos comportamientos que han sido históricamente censurados como podría suponer algún despistado que no supiese nada sobre su autor. En realidad, los siete trabajos que componen el volumen dan continuidad a las reflexiones que Escohotado ha desarrollado a lo largo de toda su obra sobre el respeto por el discernimiento adulto, las lamentables intromisiones del Estado en la intimidad de sus ciudadanos, y las posibilidades de goce que ofrece a diario la vida al despojarse de los rigorismos moralistas impuestos por las religiones o las filosofías represivas.
En el primero explora las bondades del amor carnal a partir de una serie de ideas despertadas por la lectura de My private life, un curioso libro editado a fines del siglo XIX en Amsterdam del cual sólo se realizaron seis copias. Se trata de un libro de una dimensión inusual (once tomos de cuatrocientas páginas cada uno), que se conserva en el Museo Británico, y que fue publicado por encargo de un misterioso millonario victoriano que registró minuciosamente sus relaciones con más de dos mil mujeres a lo largo de cuarenta años de vida sexual intensa.
El segundo artículo se titula "Apuntes sobre bioética" y versa sobre la salud, la alegría, y la tristeza, y presenta en forma camuflada una serie de humoradas muy inteligentes y sutiles. "Estamos en un tiempo donde sobran todo tipo de bravatas y artes marciales, un tiempo donde no parece haber mejor forma de combatir el miedo que trazar nítidas lindes entre valentía y temeridad. En vez de vencer al miedo, el temerario hace sabotaje al sentido común y al instinto de conservación, granjeándose una cantidad de dolor normalmente proporcional a su imprudencia."
En el tercero teje con sagacidad una buena urdimbre discursiva sobre el vicio de apostar apelando a las más diversas fuentes de información tal como lo hizo en varios libros sobre las drogas (El libro de los venenos (1990); Para una fenomenología de las drogas (1992); Aprendiendo de las drogas. Usos y abusos, prejuicios y desafíos (1992); Las drogas. De ayer a mañana (1994) , entre otros); siendo precisamente la ebriedad y sus vehículos materiales el tema del cuarto trabajo de esta selección.
Por último incorpora también un artículo muy breve sobre la eutanasia como derecho universal y dos entrevistas a dos ancianos por entonces muy saludables y más relacionados de lo que podía suponerse: Ernst Jünger y Albert Hofmann. En ambos casos se trataba de personalidad particularmente longevas y polémicas. Jünger ritmó con su vida y sus libros los acontecimientos más importantes del pueblo alemán a lo largo del siglo XX mientras que Hofmann, otro investigador adquirió notoriedad mundial en la década del cuarenta por sus investigaciones con sustancias psicoactivas y en particular su descubrimiento del LSD. Aunque se trata de artículos diferentes Escohotado se encarga de recordar una serie de acercamientos históricos entre uno y otro, deteniéndose en particular en un evento en que ambos ancianos compartieron diversos honores y en el que Hofmann presentó un trabajo sobre la influencia de las sustancias psicoactivas en la obra de Jünger mientras este último confesaba no saber como denominar a "esas magias de Albert".
Aunque la densidad conceptual varíe de un artículo a otro, en todos es posible encontrar permanentes observaciones mordaces, datos interesantes (como cuando recuerda el uso del AZT para combatir el cáncer durante los años 40 y 50, época en que se le atribuyó un origen viral) o definiciones dignas de ser memorizadas: "La salud es básicamente un ánimo -la alegría-, cuya presencia incrementa la capacidad de obrar."
RETRATO DEL LIBERTINO de Antonio Escohotado, Ed. Espasa, Argentina, 1998, 166 págs.
(Publicado originalmente el 5 de marzo de 1999 en el Suplemento Cultural del El País No. 487)
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